HISTORIA 2
Parte #2 La guerra a muerte y revelación del genio militar.
El decreto de Guerra a Muerte fue un
recurso supremo de Bolívar para inculcar en los venezolanos conciencia de
patria, para separar los bandos en pugnas, España y Venezuela, y transformar la
guerra civil que se venía librando en guerra internacional y aislando a los
realistas y establecer un gobierno republicano sin el idealismo y la debilidad
que habrá caracterizado la Primera República. Sucedió en 1813, y se puede decir
que para ese momento era necesario y justificable, ya que el yugo español nos
quería dominar, Bolívar vino de Nueva Granada para que Venezuela volviese a ser
una nación independiente, así creando la 2º república. Mientras tanto el bando
realista llegaba a cada poblado a asesinar a todos los patriotas del área,
fusilándolos, cortándoles la cabeza siendo clavadas en palos en las entradas de
los pueblos (para que los patriotas se pasaran a su lado por el miedo que
causaba obtener la misma suerte). Bolívar en un estado de ira escribe ese
documento el cual el tema central es que él expresa que los españoles
y canarios aún no estando en un bando van a ser castigados y que los americanos
que colaboren con los realistas serán perdonados, solo por ser americanos.
Este documento trajo como consecuencias
el inicio de un periodo de nuestra guerra de independencia conocido como
“Guerra a muerte”, llamado así porque ambos bandos usualmente no retenían
prisioneros, en vez de eso tomaban represalias en contra del bando contrario
(con represalias se hace referencia a fusilar, cortarles la cabeza a esas personas
y colgarlas con un palo en la entrada del pueblo donde sucedían los hechos).
Ese momento histórico llego a su punto más alto cuando (según se dice) en 1814
José Tomás Boves comandó a un ejército de llaneros en contra de los criollos
(se especula que fue llevada por la separación de clases), posteriormente se
derrumbó la “Segunda República”; ese periodo oscuro de nuestra independencia
llevó a que en 1820 se realizase una negociación conocida como “Tratado de
Armisticio y Regularización de la Guerra” entre Bolívar y Morillo el 12 de
noviembre de 1820 en la ciudad de Trujillo.
Bolívar volvió a Nueva Granada, después de su instancia en Jamaica.
Tenía claro que el fracaso de la revolución en Venezuela
y en la misma Nueva Granada, se había debido a la falta de apoyo de las clases
populares a las cuales los criollos se apartaron del proceso independentista.
Bolívar escogió los Llanos Orientales como paso para la
guerra .Su primer objetivo era adueñarse del Orinoco.
Ya a fínales de 1817 todo el río y algunos de sus afluentes estaban a su poder.
En 1818 el Virrey Juan Sámano centró su atención en la región de Casanare.
Morillo, entonces designó al coronel José María Barreiro para dirigir las operaciones de de los Llanos. Para Bolívar era indispensable entre sus planes liberales primero la Nueva Granada, por su virreinato y por el supuesto de que Barreiro en la Nueva Granada parecía un enemigo fácil a diferencia de Morillo en Venezuela. Inflexible en su determinación de poner fin al yugo español, inició Bolívar (25 de mayo de 1819) otra de las inolvidables obras que está repleta su grandiosa carrera militar. A la cabeza de un pequeño ejército de venezolanos reforzado por una legión de ingleses e irlandeses, veteranos de guerras europeas, inició una jornada increíble a través de los Andes para ir en auxilio de Nueva Granada. Abandonó los llanos tropicales, y con aquel ejército libertador se remontó a los helados páramos en la cresta de la cordillera andina. Todos sufrieron calladamente los rigores de la cruel marcha, y al fin llegaron extenuados a las asoleadas sabanas de Nueva Granada, donde les esperaba la triste nueva de que un ejército realista de 5.000 hombres bien armados se aprestaba a cerrarles el paso. Con sólo tres días para prepararse, Bolívar logró hallar armas y caballos, y el 7 de agosto de 1819 derrotó decisivamente al grueso del ejército español en la batalla de Boyacá.
Morillo, entonces designó al coronel José María Barreiro para dirigir las operaciones de de los Llanos. Para Bolívar era indispensable entre sus planes liberales primero la Nueva Granada, por su virreinato y por el supuesto de que Barreiro en la Nueva Granada parecía un enemigo fácil a diferencia de Morillo en Venezuela. Inflexible en su determinación de poner fin al yugo español, inició Bolívar (25 de mayo de 1819) otra de las inolvidables obras que está repleta su grandiosa carrera militar. A la cabeza de un pequeño ejército de venezolanos reforzado por una legión de ingleses e irlandeses, veteranos de guerras europeas, inició una jornada increíble a través de los Andes para ir en auxilio de Nueva Granada. Abandonó los llanos tropicales, y con aquel ejército libertador se remontó a los helados páramos en la cresta de la cordillera andina. Todos sufrieron calladamente los rigores de la cruel marcha, y al fin llegaron extenuados a las asoleadas sabanas de Nueva Granada, donde les esperaba la triste nueva de que un ejército realista de 5.000 hombres bien armados se aprestaba a cerrarles el paso. Con sólo tres días para prepararse, Bolívar logró hallar armas y caballos, y el 7 de agosto de 1819 derrotó decisivamente al grueso del ejército español en la batalla de Boyacá.
Dos años después (1821) se libró quizá la más formidable
batalla de la independencia de América en los campos de Carabobo dirigida
estratégicamente por Simón Bolívar.



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